El Convento de Capuchinos
Es una pincelada de lo que era la Sanlúcar de los siglos XVI y XVII y del papel que desempeñaba la casa ducal de Medina Sidonia.Rasgos socio-económicos
Los siglos XVI y XVII fueron una época muy próspera para Sanlúcar. Su situación estratégica en la desembocadura del río Guadalquivir la había convertido en lugar clave con respecto a las Américas.Vinieron aquí todo tipo de gente relacionada con el comercio, la exploración, la colonización y la evangelización de las Américas, así que había una expansión enorme en la población.
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La sociedad sanluqueña estaba compuesta de distintas capas: la capa más débil era la de esclavos, huérfanos y viudas; había también extranjeros con permiso de residencia fuera de las murallas y gente de otras regiones de España en busca de fortuna o esperando embarcar rumbo a las Américas. Además estaba la clase política, caballeros, comerciantes y ricos cargadores de Indias que construyeron sus grandes casas aquí. También, esperando en sus conventos el momento de ir a evangelizar la gente del “Nuevo Mundo” estaban los religiosos, sobre todo monjes y frailes. Y por encima de todos estaba la casa ducal de Medina Sidonia.
La casa ducal
Era el duque quien tenía la última palabra en cualquier cuestión afectando a la ciudad, y era él que cobraba los derechos e impuestos de aduana de cada barco que iba a Sevilla o salía hasta Inglaterra, África, Canarias y las Américas.Eran los duques también los que traían aquí arquitectos y artistas de gran reputación como por ejemplo Alonso de Vandelvira, el arquitecto más importante de la baja Andalucía de la época. Entre sus obras en Sanlúcar destacan el convento de Regina, la iglesia de la Caridad, el convento de la Merced y el cuerpo de campanas superior de la parroquia de la “O”. Otros artistas de categoría que vinieron a Sanlúcar a trabajar fueron los pintores flamencos Pedro de Campaña y Juan de Roelas. A este último el 8º duque encargó una serie de cuadros religiosos para decorar el interior del convento y iglesia de la Merced. Hoy en día podemos apreciarlos en el Palacio Ducal.
El duque y la fundación del convento
Puede sorprendernos que en 1634 fue el 8º duque de Medina Sidonia don Manuel el patrono del convento de Capuchinos, teniendo en cuenta que en otra época de su vida este mismo duque ya había pagado la construcción de otros dos conventos: el primer en Huelva y el segundo aquí en Sanlúcar, en la cuesta de Belén – el convento de la Merced. Y sabemos que La Merced fue un proyecto costosísimo y que duró 9 años en completarse.Tampoco faltaban conventos en la Sanlúcar de 1634. Ya estaban Santo Domingo, Madre de Dios, La Caridad, Regina y La Merced entre otros muchos.
A suponer entonces que el 8º duque don Manuel era un hombre muy devoto, piadoso. Nos dicen que no le gustaba la vida de la corte, que prefería la soledad, que le gustaba leer poesía y que fue de carácter más bien melancólico.
Lo que sabemos con certeza es que era un hombre muy rico. Su padre, don Alonso el 7º duque (él de la armada invencible) había sido uno de los hombres más poderoso de toda España, con una de las mayores fortunas de Europa. Y cuando nuestro duque don Manuel invitó al rey Felipe IV para 3 días de cacería en el coto de Doñana usó una barca dorada para ir a pescar, y gastó un dinero enorme en entretenimientos, comida y vinos para el rey y su séquito. Nos dicen que en esta época a veces alojaban más de 300 personas en el palacio ducal.
En el año 1630, y otra vez en 1634, el 8º duque se encontró muy enfermo y nos dicen que él prometió, si recuperara la salud, fundar un convento en Sanlúcar para los frailes Capuchinos. Así que el convento que tenemos hoy puede ser el resultado de una promesa ducal cumplida.
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De todos modos, en un espacio de poco menos de un año quedó terminada la construcción del convento de Capuchinos, todo pagado por el 8º duque, y el 9 de enero 1635 se celebró la inauguración de la iglesia, con una gran y solemne procesión desde la parroquia de la “O”. Formaron parte del cortejo la infantería del duque, 30 frailes capuchinos venidos por el río desde Sevilla, representantes de todos los otros conventos de Sanlúcar y el propio duque don Manuel que llevó él mismo el santísimo sacramento.
Para finalizarlo, en marzo de ese mismo año el duque mandó realizar un “vía crucis”, de un kilómetro de largo. Partía del convento de la Merced donde se fijó la primera estación, bajaba la cuesta de Belén y subía la cuesta de Capuchinos. De las 6 cruces sólo nos queda la última en la plazoleta delante del convento. En el crucero podemos leer la palabra PAZ.
Diana Hornsby
Fuentes:
- Fernando Cruz Isidoro: “El Convento Sanluqueño de Capuchinos”
- Ana Mª Gómez Díaz-Franzón: “Guía Histórico Artística de Sanlúcar”
- La 21ª duquesa de Medina Sidonia, doña Isabel Álvarez de Toledo: “Los Guzmanes II 1492-1664”
- José Mármol: notas sobre “La Sanlúcar americanista (de 1550 a 1650)”


















