CEPER Mardeleva. Curso de Patrimonio

  • Aumentar fuente
  • Fuente predeterminada
  • Disminuir fuente
Home Trabajos realizados Semana Cultural Marzo 2010 Contexto socio político (1550-1650)
E-mail Imprimir

Usar puntuación: / 3
MaloBueno 

`````(¯`*•.- La Sanlúcar americanista (de 1550 a 1650) -.•*´¯)´´´´´


Entorno social, político y económico

Por su situación estratégica, Sanlúcar de Barrameda fue protagonista de la exploración, colonización y evangelización de América entre los siglos XV al XVII. A partir de que la villa de Sanlúcar fue otorgada en señorío a Guzmán el Bueno en 1297, se inició una época de auge demográfico y económico posibilitado sobre todo por el puerto de Barrameda y porque la ciudad se convirtiera en la capital de los estados de los duques de Medina Sidonia, descendientes del fundador de la dinastía.
Este crecimiento se vio cortado por la caída en desgracia de la Casa de Medina Sidonia en 1645 y por el traslado de la Casa de Contratación a Cádiz en 1711, hechos que afectaron negativamente a Sanlúcar, que perdió gran parte de su valor estratégico. Sin embargo, los religiosos que habitaban en sus conventos y los cargadores a Indias siguieron establecidos en la ciudad, comerciando y construyendo magníficos ejemplos de casas, algunas en pie hoy día y que dieron lugar a una clasificación arquitectónica propia: las casas de Cargadores de Indias.

Sanlúcar en 1567. Grabado de Anton van der Wyngaerde

Durante este período de tiempo que va de 1550 a 1650, se produce la expansión urbana de Sanlúcar que abandona el recinto amurallado de la vieja ciudadela de Guzmán el Bueno y se crean arrabales adosados a cada una de las puertas que tenían las murallas. En estos arrabales se construyeron conventos, iglesias, casa señoriales y se urbanizaron zonas como el Barrio Bajo surgido de la expansión de la ciudad hacia el arrabal de la Ribera o de la Mar, el arrabal de la Fuente, adosado a la muralla por la actual puerta de Rota, igualmente, surgen arrabales en las Puertas de Jerez y Sevilla. Esta expansión de la ciudad la hizo abrirse hacia el mar, ya que Sanlúcar se convierte en adelantada de América para todo el tejido social y económico de la ciudad.

Sanlúcar llegó a tener una población en torno a los 6.000 habitantes, sin contar con los numerosos esclavos, divididos entre naturales (sanluqueños) y estantes (población forastera con permiso de residencia), aunque la población flotante (foráneos) pudiera llegar a alcanzar una cifra similar, hasta tal punto que en varios momentos y ante la falta de garantías de suministros esenciales, debido a su gran número, el cabildo dictó que esta población flotante fuera expulsada de los límites de la ciudad.

La sociedad de esta época estaba compuesta de cuatro capas diferenciadas por su estatus político-económico e influencias.

Por una parte estaba la Casa Ducal de Medina Sidonia, auténticos señores de la villa, herederos directos del fundador y primer Señor de Sanlúcar, D. Alonso Pérez de Guzmán "el Bueno", los cuales tuvieron relaciones de parentesco con las monarquías castellana, aragonesa y portuguesa y ostentaron títulos como Capitanes Generales de la Mar Océana y Señores de Melilla, Cazaza, Gibraltar y las Islas Canarias. Para los señores eran la mayor parte de los ingresos que generaba la ciudad, en forma de impuestos (pechos), derechos de almojarifazgo (aduana), de alcábala (almacenaje), etc., aparte de las cuantiosísimas rentas que obtenían de los pobladores de las otras ciudades de sus estados.

Una oligarquía de caballeros y criados de alto rango de la Casa Ducal formaban la clase política, compuesta por corregidor, regidores, alcaides, alguaciles, escribanos, etc. y ellos eran quienes llevaban el peso de la administración de la ciudad, siempre bajo las órdenes del duque de turno que tenía siempre la última palabra en cualquier cuestión que afectara a la villa o a sus habitantes.
Administraban la ciudad con una gran precariedad de fondos ya que los duques se llevaban el 98% de lo generado y el Cabildo el 2% para mantener la ciudad: obras públicas, hospitales, cuidados de viudas, huérfanos, sueldos de los miembros del cabildo, etc..
Como muestra de lo dicho resaltamos los datos del año 1513 en los que los ingresos de la Casa Ducal fueron de 4.125.872 maravedíes, mientras que el Concejo sanluqueño tuvo unos ingresos de 23.281 maravedíes o en el año 1535 en el que los ingresos de la Casa Ducal fueron de 4.258.855 maravedíes por todos los conceptos, y los ingresos del Concejo de Sanlúcar en el mismo año fueron de 114.730 maravedíes.
Todos los componentes de esta clase política eran grandes terratenientes, no porque tuvieran latifundios como en otras partes de Andalucía, sino que poseían muchas pequeñas parcelas, casi todas destinadas a las viñas cuyo producto les rentaban grandes capitales o eran comerciantes adinerados, gracias a las mercedes de la casa ducal.

El pueblo o clase baja era una amalgama de gentes de distinta procedencia: los naturales de Sanlúcar y los llamados "estantes": castellanos, aragoneses, catalanes, extremeños, gallegos, etc. procedentes de otras regiones o reinos peninsulares, a los que se sumaban los extranjeros con permiso de residencia, integrados a la población local, unos por las exenciones de impuestos y entrega de tierras por residir en el término que otorgaban los duques, y otros, por haberse convertido Sanlúcar en lugar clave para el comercio con América, con el Mediterráneo y el interior de Andalucía.

Otro grupo de residentes en la ciudad eran los foráneos, transeúntes en busca de fortuna en su espera hasta embarcar en algún navío rumbo a América o visitantes atraídos por la prosperidad de la ciudad.

Sobre este variopinto grupo de población recaía la mayor parte del sostenimiento económico de la ciudad, de su defensa militar y si los duques pasaban apuros económicos, soportaban derramas en forma de impuestos especiales sobre la carne y el pescado o bien se les axigía prestarle el dinero a la casa ducal.
Los huérfanos y menores "abandonados" cuyos padres estaban cautivos o en las Indias, las viudas y los "pobres de misericordia" eran la parte más débil de este estrato social y tanto los duques como el Cabildo cuidaban de su precaria subsistencia, estableciéndose la figura del "Padre de Menores y del Defensor de ausentes" con derecho a ser oído en las deliberaciones del Concejo sanluqueño.

Por último, estaban los llamados "francos" o "manos muertas", que eran los hidalgos, emparentados con la nobleza, compuesto por segundones de las casas nobiliarias y los religiosos, hombres y mujeres que vivían en los numerosos conventos que se constituyeron en la villa y cuya influencia trascendía del ámbito local, ya que evangelizaron las nuevas tierras descubiertas al otro lado del océano o las islas Canarias.
Los considerados francos no pagaban impuestos y si a alguno de ellos le fuera cobrado, el Cabildo debería restituírselo. Excepción a esto fue la construcción del Pósito, cobrado con un impuesto especial que fue pagada por toda la población, incluídos los francos.

Una vista de la Sanlúcar de los siglos XVI al XVIII

La economía de la ciudad giraba en torno al comercio con América donde era exportada la mayor parte de la producción de vinos que a su vez era la mayor fuente de riqueza de la ciudad y hacia donde se re-exportaban las mercancías del exterior traídas por comerciantes ingleses, flamencos, bretones, vascos, catalanes y gallegos.

Este comercio indiano fomentaba otras actividades económicas en el sector secundario como la construcción y reparación de barcos en las atarazanas ducales que daba trabajo a un gran número de sanluqueños, en las artesanías del cuero, del esparto, del mimbre, etc., la tonelería, los oficios de la construcción y la madera, oficios de la alimentación, del metal, oficios artísticos, etc. y en el sector terciario como los oficios de la hospedería de transeúntes, del comercio, transportes y por último, las profesiones liberales. A su vez, para mantener a esta población, las actividades del sector primario como la agricultura, la ganadería y la pesca daban empleo a otra gran parte de la población sanluqueña.
Habían propietarios, asalariados y esclavos; el trabajo duraba de sol a sol y se pagaba con la "soldada".   
Los propietarios estaban censados pues debían pagar el diezmo de su producción a la iglesia, mientras la población asalariada tenía la obligación de trabajar y los alguaciles detenían a quién en plaza pública estuviera "mano sobre mano".
Había oficios como las panaderías, regentadas exclusivamente por mujeres viudas y otros como los carniceros pagaban al Concejo un canon anual por su negocio con el compromiso de tener cubiertas las necesidades de la población, ser justos en los pesos y no encarecer los precios.

Contaba Sanlúcar en esta época con aduana, hospitales, conventos, escuelas, parroquia, carnicerías y traída de aguas de fuentes canalizadas, cosa no habitual en la España de la época, lo que induce a pensar que era una de las ciudades con mayor nivel de vida. Los abastecimientos de trigo y cebada estaban regulados en el Pósito, lugar donde se almacenaban los granos de cereal para garantizar el suministro en épocas de escasez, cosa frecuente en una población que era deficitaria en cereales debido a la poca extensión de su término municipal dedicado a su cultivo.
Estaba prohibido vender alimentos en las casas para evitar acaparamiento de productos y subidas de precios y todo producto alimenticio debía venderse en la plaza de Arriba, excepto el pescado que se vendía a pie de playa por las mujeres de los pescadores.

Por ser un lugar de gran tránsito de personas y mercancías, la playa de Sanlúcar es nombrada por Cervantes en el capítulo II y III de la primera parte de El Quijote (1605), como un lugar de pícaros y ladrones:

Pensó el huésped que el haberle llamado castellano había sido por haberle parecido de los sanos de Castilla, aunque él era andaluz, y de los de la playa de Sanlúcar, no menos ladrón que Caco, ni menos maleante que estudiantado paje...

Asimismo, en Sanlúcar transcurren episodios del Quijote apócrifo de un anónimo francés, "la Continuación nueva y verdadera de la historia y las aventuras del incomparable don Quijote de la Mancha", publicado entre de 1722 y 1726.

Pero por lo que puede destacar la Sanlúcar de la época es por una actividad febril en la fundación de conventos para albergar a la gran población de religiosos y religiosas que moraban en ellos, formándose mientras esperaban el momento de embarcar hacia el Nuevo Mundo. Aún hoy día se le sigue llamando la Ciudad Convento.


La Casa Ducal de Medina Sidonia

En 1558, muere el VI Duque de Medina Sidonia, D. Juan Alonso Pérez de Guzmán y Zúñiga, siendo heredero del ducado su nieto, D. Alonso Pérez de Guzmán y Zúñiga que entonces contaba 9 años de edad.

La familia inmediata de los IX Condes de Niebla

La IX Condesa de Niebla

Queda al frente de los estados ducales, su nuera, Doña Leonor Manrique de Sotomayor y Zúñiga, IX Condesa de Niebla y viuda de Juan Clarós Pérez de Guzmán que había muerto antes que su padre el VI Duque.
La IX Condesa de Niebla puso en orden el estado financiero y espiritual de la Casa Ducal. Una de las primeras medidas que tomó al hacerse cargo de la jefatura del ducado de Medina Sidonia fue la de limpiar la biblioteca de Palacio de "libros prohibidos" en plena campaña de "caza de herejes" que la Inquisición realiza contra el Monasterio de San Isidoro del Campo, cuyo patrocinio ostentaba la familia Pérez de Guzmán.
Además, tuvo Leonor Manrique de Sotomayor y Zúñiga que ordenar las finanzas de la casa Ducal, vendiendo los barcos y otras posesiones inútiles en el Andévalo y Canarias para hacer frente a las deudas arrastradas por su suegro a causa de los costes de las guerras del reino soportadas por la casa Ducal.
Emprendió una reorganización de la economía del ducado fomentando en Sanlúcar la cantería, carpintería de ribera y artes de navegación. Contribuyó con su patrimonio y el de la casa Ducal a canalizar las aguas potables del "arrabal de la Ribera" en Sanlúcar y al pavimentado de calles "por tapias". También pagó un pabellón para mujeres en la cárcel sanluqueña y obligó a las prostitutas a realizar su trabajo en "casa de rameras", prohibiendo que ejercieran en Semana Santa y rescatando a las que querían dejar el "oficio" y llevándolas a Sevilla a casas de "recogidas", pagando una dote de 20 ducados a las que se casaban y dejaban la prostitución.
En 1560, propuso al Concejo de la ciudad de Sanlúcar la creación del “Padre de Menores y del Defensor de ausentes” con derecho a ser oído en los Plenos del Cabildo Municipal y a ser recibido en Audiencias, para velar por los intereses de los niños no huérfanos, pero cuyos padres estaban en expediciones americanas o cautivos de piratas. El primero cargo electo fue desempeñado por D. Jerónimo de Médicis en 1563.

Construcción de Conventos

Durante su regencia (1558-1570), se construyeron varios edificios religiosos en Sanlúcar de Barrameda.
De ese tiempo son el convento de Santo Domingo, también se construyó la iglesia del convento de Madre de Dios, reformándose el interior, con la obra del coro y la bóveda de la iglesia, además del "Palacio de la Condesa", lugar donde pasaría sus últimos años. Igualmente, la antigua ermita de Ntra. Sra. de Belén, -más tarde iglesia de la Merced- que fue labrada por Alonso Benitez, criado de la Casa Ducal, según consta en un escrito del Ayuntamiento de 17 de diciembre de 1563, en el que se pedía la piedra que se sacó de la fuente de la Ribera.

El 27 de abril de 1582, muere a los cincuenta y seis años, en el Convento de Madre de Dios la condesa de Niebla, esposa de don Juan Claros de Guzmán y madre de don Alonso Pérez de Guzmán, séptimo duque de Medina Sidonia. Su albacea testamentaria fue Doña María Cortés y Zúñiga, hija del Hernán Cortés y abadesa del convento de Madre de Dios en el momento de su fallecimiento.
Tanto la IX Condesa de Niebla, como su esposo D. Juan Clarós, están enterrados en la iglesia de Santo Domingo de Sanlúcar de Barrameda.


El VII Duque de Medina Sidonia

Alonso Pérez de Guzmán el Bueno y Zúñiga (Sanlúcar de Barrameda, 10 de septiembre de 1550 - † ibidem, 1615), XII Señor de Sanlúcar, X Conde de Niebla, VII Duque de Medina Sidonia y V Marqués de Cazaza. Fue comandante en jefe de la Armada Española y la dirigió durante la trágica aventura de la conocida "Armada Invencible". Hijo del IX Conde de Niebla y de Leonor de Zúñiga y Sotomayor, se convirtió en X Conde de Niebla a la muerte de su padre en 1556. En 1558, cuando falleció su abuelo, el VI Duque de Medina-Sidonia que entonces tenía nueve años, se convirtió en VII duque y poseedor de una de las mayores fortunas de Europa, si bien fue su madre quién tomó las riendas de la Casa Ducal al ser Alonso menor de edad.

Ascendientes y descendientes de los VII Duques de Medina Sidonia

Casó con Ana de Silva y Mendoza, hija de la princesa de Éboli, que tenía en ese momento 4 años. En 1572, cuando la duquesa tenía algo más de 10 años, el Papa concedió una dispensa para la consumación del matrimonio.
Fue nombrado por Felipe II, Capitán General del Mar Océano (comandante de la Armada) y Capitán General de Andalucía. Y por su desastrosa gestión al frente del cargo de comandante de la Armada tuvo el desprecio de la nación entera, como demuestra el soneto que le dedicó Cervantes:

Soneto a la entrada del duque de Medina en Cádiz
================================================
Vimos en julio otra semana santa,
atestada de ciertas cofradías
que los soldados llaman compañías,
de quien el vulgo, y no el inglés, se espanta.

Hubo de plumas muchedumbre tanta,
que, en menos de catorce o quince días,
volaron sus pigmeos y Golias,
y cayó su edificio por la planta.

Bramó el becerro y pusolos en sarta,
trono la tierra, escureciose el cielo,
amenazando una total ruina,

y al cabo, en Cádiz, con mesura harta,
ido ya el conde, sin ningún recelo,
triunfando entró el gran Duque de Medina.


Fundaciones de Iglesias y Conventos en Sanlúcar

Tanto el VII Duque, D. Alonso Pérez de Guzmán el Bueno y Zúñiga, como su esposa doña Ana de Silva y Mendoza, contribuyeron a la fundación de numerosos edificios religiosos en nuestra ciudad. Unos patrocinados por ellos personalmente y otros contando con su beneplácito fueron situándose en el mapa sanluqueño.
La Basílica de la Caridad, la antigua ermita de Belén, luego convento de la Merced y hoy auditorio del mismo nombre, el convento de Regina Coeli, fueron obras auspiciadas por estos duques cuyos restos reposan en la Basílica de la Caridad, sepultados bajo una losa de mármol gastada por el paso de los fieles que acceden a la basílica por la entrada principal que da a la calle Dorantes.
Estos duques trajeron a Sanlúcar grandes artistas, tanto arquitectos como pintores que contribuyeron con sus obras a engrandecer el patrimonio artístico de nuestra ciudad. Alonso de Vandelvira, Roelas o Francisco Juanete son algunos de los nombres de estos genios. Sus obras están repartidas por toda la Sanlúcar americanista.


El VIII Duque de Medina Sidonia

D. Juan Manuel Pérez de Guzmán y Silva (1579 - 1636) fue el XIII Señor de Sanlúcar, XI Conde de Niebla, VIII Duque de Medina Sidonia y VI Marqués de Cazaza. Era hijo de Alonso Pérez de Guzmán el Bueno y Zúñiga, VIII Duque de Medina-Sidonia y Ana de Silva y Mendoza, hija de la Princesa de Éboli.

Casó en 1598, con Juana de Sandoval, hija del Duque de Lerma, valido de Felipe III, matrimonio del que nacieron, entre otros, Luisa de Guzmán, futura reina consorte y regente de Portugal, Alonso Pérez de Guzmán y Sandoval, XII Conde de Niebla, y Gaspar Pérez de Guzmán y Sandoval, IX Duque de Medina-Sidonia.

Ascendientes y descendientes de los VIII Duques de Medina Sidonia

En 1625, por su cargo de Capitán General de Andalucía, dirigió desde Jerez las operaciones militares con las que se consiguió rechazar el ataque de la flota anglo-holandesa a la ciudad de Cádiz dirigido por Sir Edward Cecil. Fue el duque cortesano de Felipe III donde ejercía de gentilhombre y cazador mayor del rey, en Valladolid.

Fundaciones en Sanlúcar

D. Juan Manuel Pérez de Guzmán y Silva y su esposa también engrandecieron la ciudad con la fundación de iglesias y conventos que han llegado a nuestros días. Ellos fundaron el convento de Capuchinos y ampliaron el convento de la Merced partiendo de la antigua ermita de Belén.


El IX Duque de Medina Sidonia y último Señor de Sanlúcar

D. Gaspar Alonso Pérez de Guzmán y Sandoval (Valladolid, c. 2 de agosto de 1602 – Dueñas (Palencia), 4 de noviembre de 1664) fue el XIV Señor de Sanlúcar, XIII Conde de Niebla, IX Duque de Medina Sidonia y VII Marqués de Cazaza. Su padre ejercía de gentilhombre y cazador mayor del rey, en Valladolid, cuando nació Gaspar. Bautizado el 2 de agosto de 1602, en la iglesia de San Llorente de Valladolid, le apadrinaron Felipe III y el marqués de Cea, hermano de su madre y posteriormente duque de Uceda, privado del rey. Es probable que para la elección del nombre, pesara la fígura de su tío, el conde-duque de Olivares, ya entonces en la corte.

Ascendientes y descendientes del IX  Duque de Medina Sidonia

En 1603, nombrado su padre Capitán General de las Galeras de España, la familia pasó a El Puerto de Santa María. La infancia de Gaspar transcurrió entre las casas de su padre y su abuelo, siendo Gaspar marqués de Cazaza hasta la muerte de éste el 26 de julio de 1615, heredando su padre el título ducal. Instalada la familia en Sanlúcar, los libros de texto de Gaspar, cumplidos los 16 años, eran las obras de Cicerón, Quinto Curcio, Salustio y otros clásicos.

Se casó con su tía Ana María de Guzmán, nacida en 1607, el 26 de noviembre de 1622 en Sevilla, tenía ella quince años y Gaspar veinte. Tuvo el matrimonio 4 hijos, y sólo el último, Gaspar Juan, nacido el 21 de febrero de 1630, sobreviviría a su padre, heredando el título ducal.

Sirvió de gentilhombre en la corte llamado por Felipe IV. En ese periodo el duque de Medina Sidonia se endeudó de tal manera que puso en peligro el inmenso patrimonio de la casa ducal. Gaspar incluso llegó a obtener real facultad para endeudarse, solicitando permiso a su padre en 1634, empeñando en 24.000 ducados las rentas de un mayorazgo, aún no heredado.

En el marco de la política matrimonial del rey, el conde-duque de Olivares negoció en 1632, el matrimonio de su hermana Luisa de Guzmán con el duque de Braganza. Este enlace fue crucial en la Historia ya que tras la revuelta en Portugal serían nombrados reyes, él como Juan IV de Portugal, primer rey de la dinastía Braganza y pieza clave en la posterior conspiración del duque.

La conspiración de Andalucía

Al asumir la jefatura de la casa ducal también asumió otros cargos vinculados como el de Capitán General de la Mar Océana y Costas de Andalucía (desde el Guadiana a Estrecho de Gibraltar), y por ello al producirse la rebelión de Évora y Algarve en 1637 (entonces bajo dominio español), el duque dirige las operaciones militares para controlar la zona auxiliado por su primo Francisco Antonio de Guzmán y Zúñiga, marqués de Ayamonte.

Esta relación familiar será fundamental para el desarrollo de la conspiración pues cuando ante la crisis económica y político-militar del Imperio español, se rebelan Cataluña, Portugal y luego Nápoles, Sicilia y otras posesiones, el duque de Medina Sidonia, tentado por su primo y apoyado por su cuñado que acaba de ser proclamado rey de Portugal, decide encabezar la rebelión independentista de los reinos andaluces de Sevilla, Córdoba, Jaén y Granada contra el rey Felipe IV contando con el apoyo de Holanda y Francia, entonces en guerra con España.

Tras la inactividad del duque en su defensa de la frontera portuguesa, en Madrid las sospechas sobre la conspiración andaluza se confirman cuando se intercepta una carta entre Medina Sidonia y el marqués de Ayamonte, así como informadores en Portugal afirmaban la inminencia de la rebelión andaluza. El conde-duque de Olivares mandó llamar a los 2 nobles conspiradores a la corte. La falta de apoyo de la nobleza regional, la no colaboración de las masas populares y la tardanza de sus aliados exteriores, hicieron que el duque llegara a un acuerdo con el valido, pidiendo perdón al rey y acusando de traición a su primo. Esto supuso un procedimiento judicial que acabó con la vida del marqués de Ayamonte siendo decapitado en el Alcázar de Segovia en 1648.

Por su alto rango, fortuna y relaciones familiares con el valido, el rey Felipe IV perdonó la vida a Gaspar Alonso de Medina Sidonia aunque a cambio perdió la rica villa de Sanlúcar y pagó una multa de doscientos mil ducados como donativo al rey.
Humillado, el duque fue obligado a retar a su cuñado el rey de Portugal a un combate en la frontera cerca de Valencia de Alcántara en un intento por lavar su imagen, pero Juan IV no acudió a la cita tras ochenta días de espera (entre el 1 de octubre y el 19 de diciembre de 1641).

Se obliga a no volver a sus dominios andaluces, quedando exiliado en Castilla. Una vez infrigió esta obligación y fue apresado y encarcelado en el castillo de Coca.

En 1645 se le privó el derecho a la Capitanía General de las Costas de Andalucía, que pasó a los duques de Medinaceli y Sanlúcar revirtió a la corona a cambio de Tudela de Duero y Becerril, dos villas castellanas mucho menos prósperas que la rica villa gaditana, por su comercio con América.

D. Gaspar Pérez de Guzmán fue el último Senor de Sanlúcar de Barrameda

Se instala ese año en Tordesillas y posteriormente en Valladolid. La corona siguió haciendo presión para obtener recursos de la desprestigiada casa, iniciando pleitos por la alcabalas del condado de Niebla y las almadrabas de Zahara.

A partir de 1647 reanudó su vida social y favoreció a diversos conventos. Inhabilitado su hijo Gaspar Juan para servir en la corte, por ser hijo de proscrito, éste fijó su residencia en la casa de Huelva. Tras la revolución inglesa, Felipe IV le pidió ayuda en Andalucía y su hijo fue la mano derecha de su padre dirigiendo desde el destierro de una posible invasión inglesa y de las numerosas incursiones de los portugueses en Niebla.

En 1660 se produce un encuentro entre el duque y el rey en su visita a Valladolid, que supuso un nuevo mazazo a la malograda economía de la casa ducal.

El 25 de octubre de 1664, alquila en Dueñas la casa del Adelantado de Castilla y allí se instala con su mujer, su hijo Juan y los criados que le quedaban. En poco tiempo, moriría, siendo celebrado su funeral en la catedral de Valladolid. Fue enterrado según su testamento en el convento de Scala Coeli del Abrojo en Laguna de Duero, donde tenía enterrado a su hijo Francisco.

Fundaciones

Las Carmelitas Descalzas fue la última orden de clausura femenina que se instaló en Sanlúcar.
Según Fernando Guillamas y Galiano, en su "Historia de Sanlúcar de Barrameda", edición de 1858, fue doña Juana Fernandez de Córdoba, segunda mujer del IX Duque de Medina Sidonia y XIV y último Señor de Sanlúcar, D. Gaspar Pérez de Guzmán y Sandoval, quién tuvo que vencer la repulsa del "Ayuntamiento por no acrecentar el número de los conventos que fatigaban ya demasiadamente a la ciudad" y patrocinar la llegada de las monjas carmelitas descalzas.
Quizás por eso, no se instaló la comunidad femenina hasta cuatro años después, 1644, año en que se produjera esta nueva fundación de la orden carmelita en la ciudad. Se lee en el libro de Fernando de Gillamas y Galiano:

    "La Señora Doña Juana Fernandez de Córdova, segunda muger del señor Duque D. Gaspar, á cuyo cargo había quedado el gobierno de los estados de Medina Sidonia, desde que S. E. se ausentó de Sanlúcar, estrechada de su devoción á estas religiosas, ó de sus repetidas instancias por acabar de establecerse en Sanlúcar, importunaba á la ciudad sobre que condescendiese en la fundación que, tanto como las monjas, deseaba esta señora, y repugnaba el Ayuntamiento por no acrecentar el número de los conventos que fatigaban ya demasiadamente á la ciudad".

 De esta misma época es la iglesia de San Miguel (1643-1656).


Fuentes:

  • Wikipedia
  • MORENO OLLERO, Antonio. Sanlúcar de Barrameda a fines de la Edad Media. GONZÁLEZ JIMÉNEZ, Manuel (director). Tesis (Memoria de Licenciatura), Universidad de Sevilla. 1982. Diputación Provincial de Cádiz. 1983. ISBN 84-500-9233-7

 

Debe estar registrado para añadir comentarios


Traductor

English Dutch French German Italian Portuguese Swedish
mod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_counter
mod_vvisit_counterHoy159
mod_vvisit_counterAyer383
mod_vvisit_counterEsta semana1792
mod_vvisit_counterSemana pasada2405
mod_vvisit_counterEste mes3659
mod_vvisit_counterMes pasado12020
mod_vvisit_counterDesde 28/10/2009158917

Conectados: 7
Visitas a esta página: 381

El Tiempo en Sanlúcar de Barrameda

Suscripción a Boletines

Suscribirse