Jardín de Las Piletas
El jardín de Las Piletas está ubicado entre verdes navazos y al abrigo de la barranca sanluqueña. Su enclave, en lugar muy próximo a la playa, dio lugar a que, tradicionalmente, fuera visitado por los bañistas y veranantes durante la época estival, para tomar las aguas salutíferas de sus manantiales (hoy contaminadas). Tiene su origen en uno de los numerosos manantiales que brotan en Sanlúcar. La barranca donde está ubicada el jardín compuesta de terrenos con alto contenido en compuestos de hierro, lo que le proporciona a sus aguas ciertas propiedades medicinales relacionadas con el aporte de este mineral.
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Este tipo de fuentes naturales comenzaron a tener relevancia durante el siglo XIX, época en la que se pusieron de moda los centros de salud relacionados con las aguas como los balnearios, los manantiales de aguas salutíferas y las aguas yodadas del mar. En aquel período, Sanlúcar comenzaba a despuntar como ciudad vacacional y el jardín de Las Piletas gozó de gran predicamento entre los veraneantes y el público local durante dos siglos, hasta llegar al día de hoy que, cerrado, ¿por la contaminación de sus aguas?, parece estar abandonado.
Descripción
Las Piletas se distingue por ser un espacio de gran calidad ambiental y paisajística, además de constituir un rincón de enorme significación sentimental para sanluqueños y veraneantes.
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El conjunto de la planta dibuja una cruz latina, en cuya cabecera se concentraban los elementos más significativos: tres manantiales, pozo y esculturas, todo ello envuelto en una frondosa vegetación autóctona que otorga al lugar un gran interés botánico: plátanos orientales, culantrillos, higueras silvestres, calas, papiros, arrayán, árbol del cielo, hiedras, eucaliptos, álamos blancos, cintas, cipreses, árboles del amor, pitosporos, diferentes especies de arbustos aromáticos y muchas especies arbustivas de carácter medicinal.
La importancia histórica del jardín radica en su carácter exclusivo de ser el único que se conserva según su primitivo estado, permaneciendo como fiel testigo de aquella función tradicional de Sanlúcar como centro curativo de descanso y reposo. Por sus propiedades medicinales, las aguas de Las Piletas estaban consideradas, desde antiguo, como uno de los cuatro manantiales más importantes de los veinticinco existentes en la ciudad durante el siglo XIX. Especial relieve estético ostenta Las Piletas tanto por su época de construcción, como por el cuidadoso diseño que presenta y los elementos artísticos que contenía.
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Pequeña Historia
Uno de los primeros visitantes de Las Piletas fue el célebre escritor Tomás de Iriarte, que llegó a Sanlúcar (1791) en muy mal estado de salud y, al parecer, se recuperó totalmente gracias a estas aguas.Las primeras obras en el manantial se deben al Duque de Osuna quien, en agradecimiento por la curación de una enfermedad que obtuvo con la toma de estas aguas, patrocinó en 1809 la realización del depósito de aguas del primitivo pozo denominado "Las Piletas Viejas"; la formación del paseo; y la construcción de la glorieta central, formada por el brocal del pozo, una lápida conmemorativa y las tres estatuas neoclásicas de la alegoría de La Fama, Hipócrates y Galeno. Junto a la fuente del colegio de Las Pastoras, estas esculturas eran las únicas muestras de estatuaria civil para jardines conservadas en la ciudad. Se distinguían por su severidad formal, idealismo y pureza de líneas, en conexión con el ideario estético del clasicismo dieciochesco y la mentalidad cientifista de la Ilustración. El conjunto estaba rodeado de frondosos y elevados sauces.
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La significación iconográfica de este conjunto escultórico suponía una exaltación de la ciencia y el mundo de la medicina, representado en las figuras de Hipócrates y Galeno, los médicos más famosos de la Antigüedad clásica. La personificación femenina de "La Fama", como figura principal, aludía a las propiedades medicinales de estos manantiales, cuyas aguas estaban destinadas a triunfar y vencer sobre el mal de la enfermedad. En la zona inferior del pedestal se situaban dos desaparecidos caballos alados o pegasos, símbolos de la fama y el genio poético.
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Sobre este primer núcleo se realizaron reformas y ampliaciones posteriores, como la efectuada por el distinguido padre escolapio y químico, fundador del Instituto Calasancio, el -autor del libro "Análisis de las aguas públicas de Sanlúcar de Barrameda" en 1872, quien descubrió un nuevo manantial (1862) denominado "Pozo Escolapio". Ya a comienzos del siglo XX, momento en que se encontraba muy en boga la toma de aguas medicinales, el Ayuntamiento de Sanlúcar cedió a Torcuato Luca de Tena la explotación de estas aguas, aunque poco después pasó de nuevo al Ayuntamiento.
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Este conocido empresario sevillano, Torcuato Luca de Tena, realizó otra importante reforma en el jardín en 1901. Se construyó entonces el pabellón alto, en un segundo nivel de altura, rodeando la glorieta, con clara función de cerramiento, al que se accede mediante un par de rampas escalonadas que, de forma semicircular, se ubican en los laterales. El mirador se cubre con una pérgola emparrada de cerrajería decorada con fina labor calada de motivos vegetales, constituyendo todo ello una hermosa apertura hacia el paisaje. También se colocaron los bancos y se ajardinó el paseo, además de ampliarse el recinto a 700 m2. El jardín se cerró con enverjado y cancela de entrada instalada entre pilares con jarrones cerámicos (también desaparecidos y sustituidos por otros nuevos de escayola). Al mismo tiempo se colocó otra lápida sobre el tercer manantial descubierto por Luca de Tena y denominado "San Fernando" (1902).
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En 1903, por Real Orden se declaró de Utilidad Pública el agua de Las Piletas.
El jardín de Las Piletas, espacio lúdico inseparable de la Sanlúcar romántica y regionalista, se mantuvo abierto al público hasta hace algunas décadas en que se cerró debido a su grave estado de deterioro.
Tras varias décadas de abandono, en 2003 el jardín fue "rehabilitado" por una Casa de Oficios, perdiendo gran parte de su virtualidad original y habiendo desaparecido de sus respectivos pedestales las estatuas de Hipócrates, Galeno y La Fama que culminaban el jardín.
El verano de 2007 se cedieron las Piletas para instalar un bar de copas, cuyo uso ha degradado aún más el estado de este importante jardín histórico.
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Protección
Por la Resolución de 24 de febrero de 2004, de la Dirección General de Bienes Culturales, el Jardín Histórico de las Piletas se encuentra inscrito en el Catálogo General de Patrimonio Histórico Andaluz, con carácter genérico, junto a otros veinticinco jardines de Interés Cultural de la provincia de Cádiz.
Este jardín, junto a los del Palacio Municipal, es uno de los pocos jardines históricos de propiedad pública con que cuenta Sanlúcar.
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Fuentes:


























