CEPER Mardeleva. Curso de Patrimonio

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Iglesia de los Desamparados

A pesar de ser una iglesia pequeña, es una de las obras más representativas del barroco en Sanlúcar de Barrameda, con una fachada de piedra adintelada de gran sencillez. Situada en la Plaza de San Roque, su construcción data del siglo XVIII. Su estilo es el barroco con interesante grupo escultórico en el retablo mayor que representa la Virgen de los Desamparados acogiendo a dos pobres orantes.

Iglesia de los Desamparados en la Plaza de San Roque de Sanlúcar de Barrameda

Dignos también de mención son sus retablos laterales y pinturas del siglo XVIII. La construcción corrió a cargo de la Hermandad de la Santa Caridad. En su fachada cuenta con un retablo cerámico de Nuestro Padre Jesús Cautivo y otro dedicado al pintor sanluqueño Francisco Pacheco, suegro de Velázquez.
Sorprende en ella el enorme contraste existente entre la austeridad de su aspecto exterior y el espléndido conjunto barroco que compone el aparato decorativo del interior, reforzado por un interesante conjunto retablístico. En cuanto a la historia, el edificio ha estado vinculado a la actividad de hermandades radicadas en Sanlúcar de Barrameda, algunas de ellas de la importancia de la Hermandad de la Santa Caridad y Pobres Desamparados. En el templo radica la Hermandad y Cofradía de Nuestro Padre Jesús Cautivo y María Santísima de la Estrella, constituida en 1948.

Portada. Detalle

Antecedentes históricos

La Hermandad de la Santa Caridad y Pobres Desamparados tiene una larga y fecunda historia. Fue fundada el 11 de junio de 1441 por Alonso Fernández de Lugo y su esposa, Catalina Martínez, con la intencionalidad de prestar ayuda al sector más necesitado de la sociedad sanluqueña: los pobres y desamparados. Para cumplir esta finalidad, donan unas casas en el Arrabal de la Ribera para la creación de un hospital, y asimismo, lo dotan de mil maravedís anuales. Fundan una iglesia hospital dedicada a la Santísima Trinidad, instituyendo una cofradía de veinticuatro hermanos que habían de ejercitar todo género de obras de misericordia con los pobres desamparados. La nueva Hermandad nace pues, bajo la advocación de la Santísima Trinidad, crece grandemente en patrimonio de bienes y construye su propia iglesia bajo dicha advocación.

Retablo cerámico de Nuestro Padre Jesús Cautivo. Fachada de la iglesia

El 25 de junio de 1643, esta cofradía conocida como Cofradía de las Obras de Misericordia, se subdividió en tres ramas de cofradías diversas; la misma de las Obras de Misericordia, la del Santísimo Sacramento, y la de Nuestra Señora de los Desamparados. Aunque esta es la fecha en que se aprueban sus reglas, de la cofradía se tiene constancia en 1515.
Estando los hermanos de esta cofradía mal avenidos con los rectores y curas de La Trinidad, decretaron mudarse a unas casas de la calle San Juan, donde antiguamente estuvo la mancebía, de las que venían haciendo uso desde el año 1645, y que les fueron definitivamente donadas en mayo de 1661. Estas casas pertenecían a don Alonso Pérez de Guzmán, Patriarca de las Indias, Arzobispo de Tiro, limosnero y capellán mayor de Su Majestad, a quien pertenecían por su patrimonio.
Aunque el Arzobispo de Sevilla otorgó en 1724 la licencia para la construcción de la Iglesia y enfermería, no fue hasta el año 1728 que se comienza la construcción de la iglesia de María Santísima de los Desamparados. Esta iglesia se comienza por el patrocinio de la familia Romero Eón del Porte.
En una tabla existente en la iglesia que hoy conocemos por Nuestra Sra. de los Desamparados, podemos leer:

"El eminentísimo Sr. Cardenal de Solís Arzobispo de Sevilla en la tarde del Sábado 11 de septiembre de este año 1762 bendijo este templo dedicado a Mª Sª Sª Nª del piadosísimo título de los Desamparados para oratorio de este hospital de la Santa Caridad de Ntro. Sr. Jesucristo..." "...Este templo se comenzó en el año de 1722, se labró en tosco a costa de los piadosísimos señores Eón del Porto Romero especialísimos bienhechores de esta casa y con la renta que le dejaron y algunas limosnas de algunos vecinos devotos se acabó el día 18 de mayo de 1762..."
Fachada de la iglesia de los Desamparados. Detalle del frontón curvilíneo partido.

La obra se encargó en un principio al maestro Ignacio Díaz de los Reyes, quien hubo de abandonarlas nombrándose a Juan Rodríguez, que tampoco las terminaría, sino su hijo Lázaro Rodríguez Portillo. En el año 1762 se termina la construcción de la iglesia de María Santísima de los Desamparados, en la entonces denominada Plaza de la Panadería, hoy de San Roque.
Al desligarse de la iglesia de la Trinidad, la Hermandad se llamó de la Santa Caridad, y al finalizar la construcción de la iglesia hospital, la cofradía de los Desamparados se traslada ese mismo año, denominándose desde entonces Casa de la Caridad de Ntra. Sra. de los Desamparados, de la que nacería la iglesia de los Desamparados. El templo fue bendecido por el Cardenal Arzobispo de Sevilla De Solís, el 7 de septiembre y fue dedicado a María Santísima de los Desamparados. Habían pasado más de treinta años desde el inicio.
En 1774 se le encarga a Andrés Marín la construcción del retablo del altar mayor de la Iglesia de los Desamparados. Por la obra se le pagaron nueve mil reales, mil quinientos por el Camarín y seiscientos por los ángeles que sostienen las lámparas.
El 5 de enero de 1787 fallece el pintor sanluqueño Antonio Borrego del Rosal. En la Iglesia de los Desamparados se encuentra un cuadro suyo de grandes dimensiones que representa el "Milagro de los Panes y los Peces".

Vista del interior de la iglesia. Al fondo el retablo mayor que está sin dorar

Descripción

Al adentrarnos en la iglesia, nos encontramos ante una excelente manifestación de arte barroco. El templo responde al clásico esquema de planta de cajón. Consta de una sola nave, recorrida toda ella por una bella cornisa, con presbiterio elevado y coro en alto a los pies. La cubierta se resuelve por medio de bóveda de cañón con lunetos, y cúpula de media naranja sobre pechinas que cubre el crucero en el tramo correspondiente al antepresbiterio. Los paramentos de los muros están animados por pilastras jónicas, sobre las cuales aparece un entablamento corrido, rematado por una cornisa de sección mixtilínea. Este esquema se ve modificado en el tramo cubierto por la cúpula, con unas pilastras donde el orden jónico es sustituido por una serie de molduras. También se aprecian pequeños cambios en los muros correspondientes a la capilla mayor, que se despojan de aparato decorativo para favorecer la visión del retablo.

Bóveda de cañón con lunetos
Cúpula de media naranja sobre pechinas

Un elemento importante del templo es el coro, que apoya sobre un arco rebajado. Este sirve como matriz para el interesante trazado de la bóveda del sotocoro, compuesta con diferentes paños de ladrillos. Muy acertada es la resolución del frente del coro, con temas extraídos de dicha bóveda y una atractiva cornisa ondulada.

Coro. Detalle de la cornisa ondulada

Dentro del esquema general de la iglesia destaca la cripta. Situada bajo el nivel del presbiterio, está compuesta de tres espacios abovedados de dimensiones reducidas. El acceso a la misma se efectúa a través de la sacristía, localizada tras el altar mayor. Se trata de un espacio casi cúbico, rematado por un cúpula aristada con lunetos ciegos. Conectada con la sacristía, y corriendo paralela al muro de la Epístola, aparece una galería, de escaso interés arquitectónico y en mal estado de conservación.

Por lo que respecta al exterior del templo, hay que destacar la portada principal situada a los pies de la nave. Se compone únicamente de un vano adintelado entre pilastras toscanas, friso clásico y frontón curvo partido; en los extremos de éste aparecen unos elementos decorativos coronados por semiesferas, mientras que en el centro se ubica un panel de azulejos con la imagen de la Titular del templo. La portada no aparece en el centro geométrico del frente principal, ya que los paramentos correspondientes a la anchura de la nave se prolongan, sin diferenciación alguna, en los de la galería. Tan sólo la aparición de una sencilla espadaña sobre ella compensa un tanto este hecho.

Espadaña y cuerpo de campanas

La humilde fachada posee una portada de piedra adintelada, escoltada en la actualidad por dos azulejos, uno de Nuestro Padre Jesús Cautivo -a la derecha- y otro que hace referencia al pintor sanluqueño Francisco Pacheco -a la izquierda-. La portada aparece enmarcada con unas pilastras que sostienen un friso acasetonado. Sobre la puerta aparece un frontón partido que porta en su interior un escudo de piedra con una cruz en el centro, a sus pies un corazón ardiendo con las palabras "COLEGISTISME" ("me elegísteis"). La fachada culmina con la espadaña y el cuerpo de campanas.

COLEGISTISME. 'Me elegísteis'.

El retablo mayor, obra de Andrés Marín, es del siglo de las luces, y de estilo barroco. Aparece sin dorar y está constituído por dos cuerpos y el ático. A ambos lados del mismo aparecen dos ángeles de talla de madera portando lámparas de metal plateado. Se hace presente en el altar la simbología de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo.
    
Preside el retablo mayor la imagen de Nuestra Señora de los Desamparados, también del siglo XVIII. Aparece con los brazos abiertos y cubriendo con la apertura de la inmensidad de su manto a unos pobres desamparados que se arrodillan ante Ella. Es de autor desconocido; llama la atención su mirada bellísima y penetrante.

Imagen de Nuestra Señora de los Desamparados en el retablo mayor

Además de las imágenes de Nuestro Padre Jesús Cautivo y de María Stma. de la Estrella que se encuentran en los altares laterales ubicados a la izquierda del templo, son de resaltar, imágenes de la Navidad, del siglo XVIII, una pequeña imagen de la Inmaculada, del siglo XVIII de talla estofada con corona de plata sobredorada, de bellísimo y sonriente rostro.      

Se encuentra asimismo en el templo una imagen de San Roque, otra de San Sebastián, otra de San Francisco de Paula, otra de San Francisco de Asís y otra de San Juan.

Belén del siglo XVIII. Estas figuras se exponen en las fiestas de Navidad

En las paredes del templo nos encontramos unos importantes cuadros del siglo XVII. En ellos se representan escenas evangélicas: la Huída a Egipto -con unos ángeles que van señalando el camino-, el beso de Judas a Jesús o Jesús presentado al pueblo desde el balcón de Pilatos, pinturas todas ellas donadas por los Romeros, incansables bienhechores de la Casa. Finalmente, en la amplia sacristía, aparece un gran lienzo que nos presenta a Jesús enseñando su doctrina, rodeado de sus discípulos y de una gran multitud. Otros lienzos representan la Caída y la Pesca milagrosa.

La Huída a Egipto, con unos ángeles que van señalando el camino.

Protección:

Por RESOLUCION de 28 de junio de 1994, de la Dirección General de Bienes Culturales, se incoa expediente para la inscripción en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz de la Iglesia de Nuestra Señora de los Desamparados (Boletín número 113 de 22/07/1994). El 22 de noviembre de 1996, la Consejería de Cultura del gobierno andaluz inscribió como monumento en el Catálogo del Patrimonio Histórico Andaluz, a la iglesia de Nuestra Señora de los Desamparados.

Cofradía de Jesús Cautivo y María Santísima de la Estrella

La cofradía de Jesús Cautivo de Sanlúcar de Barrameda, tiene su sede canónica en la Iglesia de Nuestra Señora de los Desamparados. Una vez fundada la Hermandad en 1948 y establecida en la iglesia de los Desamparados se procedió a la elección de la primera Junta de Gobierno provisional. A los pocos días se contactó con el escultor sevillano Antonio Eslava Rubio para la realización de la imagen de Jesús Cautivo. La Cofradía solicitó al director, fray Gonzalo de Córdoba que cediera madera de ciprés de la huerta del convento de Padres Capuchinos para la talla del Señor. Sin embargo, al no poseer de esta madera, puso en contacto a la Hermandad con la sanluqueña Dª Regla Peña, quien lo donó gustosamente.

Imagen de Jesús Cautivo en el retablo lateral de la iglesia

El 2 de enero de 1949, el Cardenal Arzobispo de Sevilla, D. Pedro Segura y Sáenz autoriza la celebración de los cultos cuaresmales y la salida procesional en Semana Santa, bendiciéndose la imagen del Señor el día 6 de febrero y procesionando por primera vez el Martes Santo del mismo año, con el paso y los enseres prestados por las demás cofradías sanluqueñas.
Ha sido restaurada en diversas ocasiones, la más reciente, en el año 2000 por Juan Manuel Miñarro López.

María Santísima de la Estrella

Tras la Semana Santa de 1949, la Hermandad encargó la talla de la Virgen a Antonio Eslava, que fue llamada, a propuesta de fray Gonzalo de Córdoba, María Santísima de la Estrella. La Virgen saldría en procesión por primera vez la Semana Santa del año siguiente, en 1950, sin palio, con un paso cedido por la Hermandad de San Antonio y la mayoría de los enseres también prestados. El palio actual está bordado por Francisco Pérez Artés bajo diseño de fray Ricardo de Córdoba, guardián del Convento de Capuchinos de Sevilla, autor también del dibujo de la toca y la saya con la que procesiona la Virgen. En la actualidad, la Hermandad realiza su Estación de Penitencia por las calles sanluqueñas el Jueves Santo.


Fuentes:


 

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