Acanto
El acanto es el principal motivo ornamental del clasicismo. Aunque parece una hoja natural, en realidad tiene un esquema muy claro, que puede verse como un esquema ternario. Habitualmente, las terminaciones de la hoja se hacen por tríos.
Todas las siluetas se resuelven con líneas de doble curvatura, lo que le da una fuerte impresión de movimiento. Puede modularse con mucha facilidad, para alcanzar mayor grado de plenitud o ligereza. El armonioso juego de líneas y la representación vegetal dan una síntesis perfecta y lo convierten en un motivo imprescindible que ha superado todas las modas. Las láminas que siguen son del Tratado teórico y práctico de dibujo de M. Borrell, uno de tantos recetarios de mediados del XIX (español, en este caso) que muestra cómo trazarlas. Se insiste en el trazado "a sentimiento".
El acanto ha sobrevivido desde la decoración griega substituyendo al loto egipcio, como adorno propio para las molduras de cima. Con frecuencia aparece en frisos y entra a formar parte también en los capiteles corintio y compuesto.
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Fuente: Universidad de Navarra. Historia de la Arquitectura


















